Ronald González: Del campo a la ciudad, de La Habana a Miami
Hay barberos que cortan pelo. Y hay barberos que construyen relaciones. Ronald González pertenece a la segunda categoría. Llegó a La Habana desde el campo buscando "salir de su zona de confort", trabajó cinco años con Dorian, el referente que le enseñó todo, y hoy, en Miami, sigue atendiendo a muchos de los clientes que hizo en Cuba.
En una conversación relajada con La N, Ronald habló de lo que significa ser barbero, de la fidelidad de los clientes, de su mejor día en Estados Unidos —1800 dólares en una jornada— y de por qué el mejor amigo de un hombre es su barbero.
💈 "Si te enfocas en la barbería, te sobra para vivir"
Ronald no duda cuando se le pregunta si se puede vivir de esto.
"Sí, claro, por supuesto. Bastante. Si te enfocas en la barbería y luchas por lo que tú quieres, te sobra para vivir de ser barbero."
Pero hay un matiz que lo cambia todo:
"Aparte, vives de lo que te gusta hacer y de tu arte. Es como que estás trabajando y a la vez no estás trabajando, porque cuando tú trabajas haciendo lo que te gusta, no sientes tanto esfuerzo físico."
Esa frase resume la filosofía de muchos que han logrado convertir una habilidad en oficio y el oficio en pasión.
🧠 La psicología del cliente
Ronald tiene bien estudiada a su clientela. En la barbería, dice, te encuentras de todo:
El cliente quejumbroso: ese que siempre se va a quejar, aunque se lo hagas perfecto.
El que busca opinión: viene esperando que tú le digas qué le queda bien.
El básico: siempre pide lo mismo, le cuesta cambiar, no solo de estilo sino también físicamente.
El que se fía: tú le propones algo y lo acepta sin miedo.
"Siempre trato de ser conservador con lo que quiera el cliente. Hay clientes que tú coges y le dices 'te vamos a hacer esto' y lo aceptan. Hay otros que no. Por eso siempre los dejo que estén en su zona de confort."
No se trata de imponer. Se trata de leer, de entender, de acompañar.
🚜 Del campo a La Habana: el salto necesario
Antes de Miami, Ronald tuvo que conquistar La Habana. Llegó desde su natal Madruga empujado por esa sensación de estancamiento que tantos conocen: "quería salir de mi zona de confort porque ya me sentía estancado donde estaba y quería seguir subiendo. Y para nosotros la gente del campo el único modo de subir es ir a La Habana."
Una amiga de la infancia le dijo que había un puesto vacío en una peluquería, sin clientela. Empezó ahí. Hoy todavía tiene dos clientes de esa primera época.
Después, alguien lo presentó a Dorian. Y ahí cambió todo.
"En Dorian aprendí todo. Yo era un barbero que lo único que hacía era picar el pelo. Y ahí aprendí la ropa que tengo que llevar, el trato de un cliente, cómo coger la tijera, todo. Yo venía con lo básico, con lo que sabe todo el mundo cuando es un barbero de barrio. Y de ahí te formas de barbero a estilista."
Cinco años con Dorian. Una escuela que no se paga con dinero.
🌴 Miami: los clientes que siguieron con él
Cuando Ronald llegó a Miami, no empezó de cero. Empezó con ventaja.
"Gracias a Dios, los clientes que hice en Cuba y luego emigraron, la mayoría de los que se encuentran en el área de Miami vinieron a seguirse ateniendo conmigo. Incluso tengo clientes que viven en Fort Lauderdale, en Fort Myers, en Cape Coral. Aunque sea una hora de viaje, vienen y se recortan conmigo. Todos me siguieron."
¿Por qué?
"Yo digo que el mejor amigo de un hombre es el barbero. Y el hombre puede pelear con la mujer, pero con el barbero no se pelea. Literal. Si te gusta cómo te recorta tu barbero, nunca lo vas a dejar."
Pero hay más: la formalidad.
"Si eres puntual y eres formal con tu trabajo, yo te digo, la barbería es constancia y aparte de constancia, mucha formalidad. Porque Miami está lleno de barberos y hoy tú me dejas embarcado y mañana me voy con otro. Es así."
📱 El poder de Carnota y las redes
Pregunta obligada: ¿los influencers traen clientes?
"Por Carnota, me llegaron muchísimos."
Ronald calcula que, gracias a José (Carnota), le han llegado unos 15 clientes directos. Pero más importante que el número fue el gesto:
"Cuando llegué aquí, el único que me subió 'oye, mi barbero llegó', fue José. Y todo el mundo sabía que estaba en Miami gracias a él."
Las redes no se construyen como estrategia fría. Salen natural, del roce en la barbería, de conocer gente, de ir acumulando.
💵 El mejor día: 1800 dólares en una jornada
"Mi mejor día en los Estados Unidos en la barbería fue el 23 de diciembre del año pasado. Entre trabajos de color, queratina y clientes, hice 1800 pesos. En un día. Y propina de los clientes."
Para ponerlo en perspectiva: un sábado normal son 10 clientes. Entre semana, Ronald trata de mantener el ritmo. Pero ese día de diciembre fue especial.
"Un día mío, un sábado mínimo son 10 clientes. Puede que un lunes, miércoles, jueves, yo siempre trato de unir todos los días, pero más de 10 gente diario."
👑 ¿Quién es el mejor barbero en Miami?
Su respuesta es tan sabia como política:
"Todos. Es que en la barbería tú no puedes decir quién es el mejor, ni quién va a ser el mejor, porque la barbería todos los años cambia. Y aparte, todo el mundo tiene un estilo diferente. Está el que hace estilos clásicos, está el que hace estilos urbanos... No puedes decir el mejor es no sé quién, porque no existe. Todos son buenos."
No podía esperarse menos de alguien que aprendió de Dorian que el respeto al colega es parte del oficio.
🏢 ¿Barbería propia? No le quita el sueño
A diferencia de otros, Ronald no sueña con tener su local. Al menos no como prioridad.
"No es una cosa que me quite el sueño, te digo la verdad. La barbería es lo que yo sé hacer. Si lo cogiera como hacer un business, como que me sentiría esclavo de lo que estoy haciendo. Me gustaría invertir en otras cosas, ¿ves? Y seguir la barbería."
Es decir: el oficio no lo suelta, pero tampoco quiere que el oficio lo ate.
✂️ El consejo final
"Les digo a todos que cada día se esfuercen más, luchen más por sus sueños y no tengan miedo. Y que ser barbero sí te abre muchos campos y te enseña muchas cosas buenas de la vida."
Ronald González es Ronald Barbos en las redes. Y si algo queda claro después de esta conversación, es que hay oficios que se aprenden, pero hay formas de ejercerlos que solo nacen de dentro.
La suya, definitivamente, funciona.
Comparte este artículo con tu barbero de confianza. Porque ellos también son parte de la familia.