Adriana Álvarez: “Sin pausa pero sin prisa”

De bailarina profesional a una de las caras más orgánicas y reconocidas de las redes cubanas. Adriana Álvarez nos recibe sin filtros —literalmente— para hablar de su evolución, los proyectos que la tienen “súper juiciosa” y por qué, a pesar de las ofertas internacionales, su corazón sigue anclado en Cuba. Una conversación donde la claridad y la calma son su marca personal.

 “Hola, mi nombre es Adriana Álvarez. Soy bailarina de profesión, esa fue siempre mi base”, se presenta. Pero hace unos cuatro o cinco años, el giro llegó. “Mi camino se movió hacia el modelaje, las redes sociales, la publicidad. Fue una evolución natural”. Lo que empezó como una exposición orgánica se catapultó. “De pronto, más gente me estaba mirando”.

El punto de quiebre: “Participar en Wuara Media fue definitivo”

¿El momento que lo cambió todo? “Participar en Wuara Media fue definitivamente uno de esos puntos de quiebre”, revela. Ese proyecto masivo fue el detonante que amplió su visibilidad de manera exponencial, abriendo puertas a colaboraciones y una comunidad que define como “muy bonita, muy orgánica”.

El presente: Enfoque total y apoyo a emprendedoras

Actualmente, está inmersa en varios frentes. “Estoy enfocada en varias cosas personales y profesionales que están muy conectadas. Son proyectos en los que llevo tiempo, que pronto van a ver la luz”. Aunque no está bailando activamente en Cuba, su energía está puesta en colaboraciones.

Un tema que le enciende la pasión: “Me encanta trabajar con mujeres emprendedoras”, confiesa. “Ver a cubanas creando sus negocios, me llena de ilusión. Si alguien me escribe para visibilizar su marca, digo que sí de una”.

La pregunta constante: “Adri, ¿por qué no te vas?”

Es uno de los comentarios más recurrentes en sus redes. Su respuesta es clara y contundente: “Yo no me quiero ir de Cuba”.

Pero hay un pero logístico: “No tengo permitido entrar a Estados Unidos ahora mismo”, explica. “Me llaman para grabar en Los Ángeles, para campañas… y es como: ‘¡Gracias, pero no puedo!’. Productores no lo entienden”. Su postura es de paciencia activa: “Tengo trabajo en México, en Estados Unidos incluso, pero tengo que esperar. Y estoy tranquila con eso”.

El proyecto grande

Entre lo que sí puede adelantar, suelta una bomba: “Estoy trabajando en un proyecto enorme, con una campaña gigantesca detrás. “Estoy ya a semanas de moverme, de empezar otra etapa con eso. Es algo que me emociona muchísimo”.

Vida amorosa: “Mi corazón estaba ocupado”

Ante la pregunta inevitable, suelta la verdad con elegancia: “Siempre digo lo mismo: mi corazón estaba ocupado incluso antes de entrar a Wuara. Ese es el cuento. No voy a decir más”.

¿Y el rumor con Lian? “Lian es un buen amigo, nada más”, zanja, recordando su divertida interacción en redes.

Su autorretrato: “El mar”

Si tuviera que definirse con una imagen, no lo duda: “El mar. Las olas siempre están cambiando, transformándose, moviéndose. Yo soy así”. Y de ahí nace su lema personal: “Sin pausa, pero sin prisa”. Una filosofía de movimiento constante, pero consciente.

Su superpoder y su kriptonita

— ¿Tu mayor virtud y defecto?

“Mi mayor virtud es mi capacidad de enfoque. Soy muy racional, muy orientada a metas”. Pero ese mismo superpoder es su desafío: “Ese enfoque a veces me pasa factura con las personas que quiero… estoy siempre trabajando el balance”.

El futuro: “Me queda muchísimo”

No hay rastro de complacencia. “Me queda muchísimo”, afirma. “Estoy en un momento de construcción, de madurez. Mi futuro inmediato es ver nacer estos proyectos personales y hacerlos crecer”.

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