Gelen Cervantes: “Migrar es aprender a cantar de nuevo”
Tenía 25 años y la vida que siempre soñó en La Habana: solista alternante de la Banda Nacional de Cuba, músico de la Orquesta Mozarteum, proyectos personales y trabajando como guía en Havana Music Tours. Pero la pandemia y sus secuelas apagaron ese sueño. Gelen Cervantes tomó una de las decisiones más duras: dejar atrás todo por lo que había luchado. Hoy, desde Alemania, nos habla con una honestidad que corta el alma sobre el desarraigo, la música como salvavidas y el arte de volver a empezar en una nueva clave.
“No fue una decisión romántica; fue una necesidad”
— ¿Cómo recuerdas el momento de irte?
“Fue muy doloroso”, confiesa Gelen. “Yo sentía que mi vida estaba encaminada… La pandemia lo cambió todo. Vino un desgaste muy fuerte, no solo material, sino emocional. No fue una decisión romántica ni impulsiva; fue una necesidad. Sentí que me estaba quedando sin aire”.
— ¿Qué fue lo más difícil al llegar?
“El clima fue el primer choque real”, admite. “Llegué en primavera, pero era una primavera fría, lluviosa, con días grises interminables. Nunca había vivido algo así”. A eso se sumó el idioma, las diferencias culturales y la sensación de empezar desde la nada. Su primer año como AuPair con familias alemanas fue un bautismo intensivo en una nueva forma de vida.
— ¿Qué extrañas más de Cuba?
“A mi familia, sin dudas”, responde al instante. “También extraño mucho la comunidad artística con la que compartía, esa sensación de hacer música juntos. Extraño el calor de la gente, los atardeceres en el malecón, el mar”. Aunque creció becada y lejos de casa, reconoce que “hay ausencias que pesan distinto cuando ya no sabes cuándo volverás”.
El origen: “La música siempre estuvo gracias a mi papá”
Su vínculo con el arte viene de la cuna. “Mi papá ama cantar, bailaba en competencias… Él fue quien me llevó a hacer las pruebas a la escuela de arte”. El apoyo de su familia ha sido su columna vertebral. “Cuando quiero lograr algo o ser mejor, pienso mucho en ellos”.
Enseñar música: Dos mundos, un mismo amor
Hoy, Gelen también es profesora de música. — ¿Qué diferencias ves entre enseñar en Cuba y en Alemania?
“En Cuba la enseñanza musical tiene un nivel muy alto, pero es muy estricta y académica”, analiza. “Aquí he redescubierto la enseñanza desde otro lugar… es hermoso ver cómo aprenden desde el disfrute, sin la presión que yo sentí”. La clave, señala, es que en Cuba la música se elige como carrera desde niños; en Alemania, se vive más como un hobbie.
— ¿Dónde te sientes más tú?
“Cantar es mi hábitat natural”, afirma sin dudar. “Es mi forma más pura de expresarme. Soy muy amante de los sentimientos profundes, de lo que roza el alma, y eso es lo que intento transmitir”. Aunque ama enseñar, confiesa: “Interpretar es lo que más me representa”.
Las redes sociales: Su cable a tierra artístico
Durante la pandemia y su llegada a Alemania, las redes se convirtieron en su plataforma vital. “Al inicio no estaba conectada profesionalmente con la música, las redes se volvieron mi medio para no perder ese vínculo”, explica. Agradece el apoyo masivo, especialmente de la comunidad cubana en la diáspora.
El reto más grande: “Mis propias expectativas”
— ¿Qué es lo más retador al subirte a un escenario hoy?
“Mis propias expectativas, inseguridades y nervios”, revela. “Siempre es una lucha interna. Pero trato de disfrutar al máximo y entregarme por completo”.
— ¿Qué sueñas para el futuro?
“Me gustaría mucho tocar en una orquesta aquí en Alemania”, comparte. “Interpretar música clásica en el país donde nacieron algunos de los compositores más grandes… sería una experiencia increíble”. También anhela grabar sus propias canciones, imaginándose en “espacios pequeños, íntimos, conectando con los músicos y con las personas”.
La pregunta del millón
—Después de todo, ¿dónde sientes que está tu hogar?
Su respuesta es profunda y dolorosamente familiar para muchos: “Alemania me ha dado seguridad y esperanza. Aquí puedo pensar en el futuro… Cuba, tristemente, dejó de sentirse hogar hace tiempo”. Describe un desgaste psicológico previo a la partida. “Ese sentimiento de no poder llamar hogar al lugar donde naciste es de las cosas más dolorosas que vivimos muchos cubanos”.
“Aquí me siento más cubana”
Paradójicamente, Alemania ha reforzado sus raíces. “Estar aquí me ha hecho sentir más cubana, más conectada con mis raíces y con la música de donde vengo”. Ahora toca en una orquesta de vientos tradicional alemana, integrando ambas culturas en su día a día.
La canción que la define
— ¿Una canción cubana que te represente hoy?
“‘El viejo sueño acabó’, de Carlos Varela”, elige sin pestañear. “La amo profundamente. Su melodía y su letra me recuerdan el paso del tiempo, todo lo que he vivido, lo que ha cambiado y lo que todavía está por venir”.
La historia de Gelen Cervantes no es un simple relato de migración. Es un mapa emocional de pérdida, resiliencia y reinvención. Habla desde la verdad cruda de quien tuvo que dejar atrás su sueño hecho realidad para buscar uno nuevo, y descubre que, a veces, para seguir cantando su canción, primero tiene que aprender a entonarla en otro idioma.